RICARDO PORRO. UN HALO DE INFINITO A LO QUE ES FINITO

Muriel Altunaga
 
"¿ La Arquitectura ? es la creación de un marco poético para la acción del hombre" (1). Así interpreta el arte de edificar el arquitecto cubano mas conocido internacionalmente. Nacido en Camagüey, el 3 de noviembre de 1925, Ricardo Porro, irreverente en su visión conceptual, define su arquitectura como espectáculo y a sí mismo como un poeta: " Mis poemas están en mi Arquitectura y mi poética se transcribe en el espacio". Cada edificio de Porro está permeado de la necesidad de la poesía de las formas. Pero también es arquitecto de símbolos, necesita que su arquitectura exista a través de los sentidos, en el placer de ser vivida, de ser tocada, y en la sorpresa de su creación.
Toda su obra tiene una explicación conceptual en clave y el tratamiento de la solución arquitectónica como un mensaje para el espectador viene de los arquitectos del gótico que llenaban las iglesias de símbolos herejes, códigos para iniciados. Estos guiños de complicidad aparecen por doquier en situaciones inesperadas, desde las gárgolas orgánico-eróticas de las casas Abad y Ennis proyectadas por el joven Porro antes de su largo viaje a Europa, hasta la paloma que emprende el vuelo, que sirve de techumbre a la Escuela Saint Denis, Francia 1987-1990. Los símbolos son traídos de sitios diversos en función del programa arquitectónico, del entorno social y del espíritu general de la obra: es la mujer en las Escuelas de Arte de La Habana, es la escalera hacia el infinito y la plaza helicoidal de los Apartamentos Stains en Francia, es el Ying y el Yang en La Escuela Coronel Fabien Montreiul (Saine-Saint Denis, Francia 1990-1993).
La sensualidad de la curva esta siempre presente en la arquitectura de Porro, recuerdo de los tinajones de su natal Camagüey, quizás, pero también influencia de Gaudí y de la naturaleza. A diferentes escalas y con distinta intención, la curva puede funcionar como hilo conductor de todo el desarrollo de la obra como ocurre en las Escuelas de Arte de La Habana 1961-1965, como elemento organizador para un proyecto muy sobrio como Los Apartamentos Stains en Seine-Saint Denis, o como complemento a la dureza de las líneas rectas y ángulos agudos en soluciones tan alejadas en el tiempo como los Cuarteles de las Brigadas de Choque Villa Coublay, Francia 1997 y la casa Ennis, La Habana 1956-1957.
Vinculados con las curvas parecen elementos del cuerpo humano que Porro utiliza tanto en su obra arquitectónica (Escuelas de Arte) como el diseño de mobiliario (butaca "La Mamma" 1974) y su obra pictórica.
Porro se divierte haciendo arquitectura, se nota en la elaboración de los detalles constructivos, en el uso de soluciones insólitas y en la transmutación de los códigos aparentemente establecidos, como es el caso del color más pesado, usualmente utilizado en los zócalos, hacia la parte superior en el Conjunto de viviendas de La Courneuve, Francia, construida en 1995; el atrevido desplazamiento de la fachada en los Dormitorios para estudiantes universitarios, Cergy Pontoise, Francia 1996 o la utilización de los elementos estructurales como composiciones escultóricas en la Escuela Coronel Fabien Montreuil. Las soluciones muy elaboradas también están presentes en los elementos comunes: las gárgolas, protagonistas importantísimas en toda su obra en la lluviosa Cuba, las esquinas de los edificios en los Dormitorios para estudiantes Cergy Pontoise, Francia 1996 y en la zona de los balcones del Conjunto de Viviendas La Courneuve, Francia 1995.
Para él no hay obra pequeña, toda su arquitectura es muy estudiada y juega con el espacio como con un volúmen que puede y debe ser el complemento de lo lleno y lo vacío. " El elemento común de toda mi arquitectura es una dinámica en el espacio". No hay espacios rectos ni uniformes, tanto en el interior como en el exterior a él, el espacio es recortado, deformado de tal manera que es difícil localizar planos continuos, se juega al límite con las capacidades de percepción del visitante lo cual hace muy vanguardista su arquitectura.
Como en el urbanismo mediterráneo, Porro inventa la ciudad dentro de la ciudad. Las razones pueden ser diversas: crear un ambiente interior recogido como en la Escuela de Danza Moderna, La Habana 1961-1965, o aislarse de un clima social desfavorable como en el conjunto de viviendas La Corneuve. El hecho es que el patio interior, la plaza, es rediseñada una y otra vez, creando una arquitectura-urbanismo de sorpresas, siempre puede haber algo interesante detrás de una esquina y donde la escala humana es muy cuidada independientemente de la dimensión de la obra.
No se abandona el color, se aprovechan los materiales naturales como el ladrillo al cual hace protagonista fundamental en la Escuela Nacional de Danza Moderna de La Habana y el contraste; rojo con blanco; verde con rojo; azules, blancos y rojos, combinaciones de alto contraste que le otorgan un carácter único a diseños de por sí muy elaborados. En proyectos como La Corneuve y Los Apartamentos Stains en Seine-Saint Denis se hace evidente la influencia barroca con la fiesta del color, en especial el rojo.
Proyectos arquitectónicos tan complejos como el vestíbulo monumental de la Escuela Elsa Triolet requieren de soluciones estructurales muy arriesgadas que sin embargo no son mostradas, al contrario se ocultan tras formas escultóricas de elementos portantes. Porro no cree en el High-Tech; evita los muros cortina y los materiales metalizados, emplea el ladrillo y terminaciones cálidas.
De la arquitectura cubana hereda el amor por la luz, el juego de claros y oscuros es el marco que aporta la transparencia de las Escuelas de Arte de La Habana, proyecto que podría haber sido macizo y chato y que adquiere ligereza gracias a las ventanas ubicadas en la zona superior de las cúpulas y a los portales que rodean las aulas. En la Escuela Nacional de Danza Moderna este concepto se refuerza con las celosías de hormigón que tejen un encaje de luz sobre las paredes curvas de los talleres. En su viaje de ida y vuelta el vitral reinterpretado de la Arquitectura tradicional cubana utilizado en la casa Abad (La Habana 1953-54) se retoma y se llega de la mano de Porro a la Escuela Coronel Fabien Mountreuil y a los Dormitorios para estudiantes universitarios Cergy Pontoise.
Formado en La Escuela de Arquitectura de La Habana, en pleno reinado del movimiento moderno como alternativa formal, Porro, desde el principio de su carrera profesional, se muestra irreverente con los rígidos códigos del movimiento moderno. "El único alumno válido de la Bauhaus fue Marlene Dietrich: espléndida, pero no arquitecta... Mi método es la libertad con todos los peligros que conlleva porque compromete demasiado. En cambio, ¡qué alegría la que ella proporciona y de la que los copiadores se privan!" Y así llega la propuesta para la Escuela Nacional de Artes Plásticas de La Habana, considerada un hito en la Arquitectura cubana, se elabora un proyecto sin precedentes que mezcla una tecnología inusual en Cuba para las cúpulas como es el ladrillo, la sensualidad del lenguaje lleno de erotismo, inspirado en los órganos reproductores femeninos, con un reconocimiento al carácter mestizo de cubanía: se mezclan elementos de la aldea africana con los portales mas europeos, la exuberancia de la naturaleza, el color, y el misterio de descubrir la arquitectura mientras se recorre, según Porro: "la primera vez que di el salto mortal..."
Resulta difícil encasillar la obra de Porro en un estilo único, sin embargo su creación ha sido siempre vanguardista, sorprende la fecha del proyecto para un hotel en San Sebastián, los croquis de 1964 tendrían un espacio privilegiado en las revistas de arquitectura contemporáneas, en plena efervescencia del desconstructivismo.
Porro culminó sus estudios en 1950 y pronto obtuvo una beca del gobierno francés y una bolsa de viaje del Colegio de Arquitectos de La Habana gracias a la cual parte para Europa a profundizar sus estudios. Vive en París desde 1966 y alterna su trabajo como proyectista con el de profesor en la Facultad de Arquitectura de Lille, antes había sido docente en la Universidad Central de Caracas y había dado conferencias en la facultad de Arquitectura de La Habana.
Urbanista, diseñador, pintor, arquitecto y profesor; Porro ha alternado todas las actividades de la creación con pasión y entrega. Fue nominado al premio Pritzker, considerado equivalente al Novel en la arquitectura en 1994 y es indudablemente el arquitecto cubano de mayor reconocimiento internacional. Hombre culto, ha tratado con cariño a la arquitectura como el arte de hacer de la vida común una fiesta para los sentidos: "Trato de elevar lo cotidiano al mundo de Walhalla y, allá, reencuentro a Novalis, al que he citado frecuentemente: -Dando un significado elevado a lo que es común, un aspecto misterioso a lo banal, un halo infinito a lo que es finito, yo romanizo-"
 
 
(1) Todas las citas han sido tomadas de Revista Arquitectura Cuba, nº 377. La Habana,1998.

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