ORFILA OCHO

Raúl Rivero

Para quienes vivíamos en Cuba en los noventa, esta dirección de Madrid tenía una propuesta casi mística. Ese nombre, una remisión a la proximidad humana y una muestra de la porfiada y cálida relación entre nuestro país y España.
Así era y así es. Lo sabe muy bien nuestro presidente Gustavo Arcos Bergnes. Lo saben muy bien René Gómez Manzano -hoy otra vez en la prisión-, Oswaldo Payá Sardiñas, Elizardo Sánchez, Martha Beatriz Roque Cabello, Félix Bonne Carcasés y lo tuvo presente en su viaje final Chuchú Yánez Pelletier.
Durante muchos años, todas esas personas y centenares de otros activistas y periodistas independientes recibieron (reciben) el mensaje de fraternidad y apoyo que llega a la Isla sin aspavientos, sin agentes de prensa, con discreción y regularidad para aliviar un dolor, acercar un sueño o dejar una palabra de aliento en momentos complejos.
La Fundación y luego esta Revista fueron y son una casa tangible. Un refugio seguro para quienes se enfrentan a la dictadura incoherente de un grupo de hampones disfrazados de obreros.
En el prólogo a la edición facsimilar de los tres números de la Revista De Cuba, que publicó en el año 2002 dentro del país, el poeta y periodista Ricardo González Alfonso que cumple una condena de veinte años, yo cuento en detalles que fue la Fundación Hispano Cubana la promotora principal de aquella necesidad del periodismo libre. Como lo ha sido y lo será de otras aspiraciones de la sociedad civil.
Por otra parte, en estas páginas nos encontramos con muchos amigos que no conocíamos. Aquí aprendimos a entender las ideas y las líneas de pensamiento de personas que tienen que desempeñar papeles importantes en el proceso de transición y en la disolución definitiva del totalitarismo.
Este ha sido y es un entorno también favorable para la poesía, la creación, el debate y un espacio sin bordes visibles donde todos los cubanos demócratas pueden llegar a expresar lo que piensan.
No se trata de una dehesa privada. No puede serlo porque Guillermo Gortázar y Javier Martínez Corbalán vienen de una sociedad plural y abierta. Se han formado en la controversia política, no en la censura y la descalificación, ni en los torpes y mediocres ataques personales, lejos de las envidias y las frustraciones que crispan los caminos, bifurcan los senderos y oscurecen las vías probables.
No se trata de una parroquia de asfixias porque el poeta Orlando Fondevila, que vivió en Cuba la experiencia del periodismo alternativo y la poesía prohibida, tiene la redacción abierta como su inteligencia, para las voces múltiples -nunca unánimes- de una nación que sólo se reconoce en libertad.
Para mí, entregar por primera vez una nota en Orfila ocho, entregarla personalmente digo, no hacerla llegar desde la aventura nebulosa de los medios de comunicación controlados por la torva policía cubana, me produce una extraña sensación mezclada de satisfacción y pesar.
Darle en España un abrazo a Guillermo y otro a Javier, intensos como los que nos dimos en la crispada Habana, me produce la misma combinación de sentimientos. Sólo que, en realidad, prevalece una oleada de afecto y gratitud por lo que ellos son y por lo que ellos representan. Estoy contento de volver a casa.

ARTÍCULOS
-Cervantes en Cuba - Pío Serrano
-Intelectuales españoles contemporáneos. Una perspectiva sueca - Luis Arranz Notario
-Matrix existe, es Cuba - Wenceslao Cruz Blanco
-Reinaldo Bragado, in memoriam - Luis de la Paz
-Orfila ocho - Raúl Rivero
-Raymond Aron, veinte años después - Enrique Aguilar
-La Tradición Autonomista en Cuba - Lincoln Díaz-Balart
-El especial y peligroso lenguaje de los comunistas - Armando de Armas
-Cuba en Venezuela - Carlos Rodríguez Duarte
-Los jóvenes en la transición - Rafael Rubio

© Copyright Revista Hispano Cubana HC 2006