Los jóvenes en la transición

Rafael Rubio

Ortega señalaba que ³el concepto de edad no es de sustancia matemática sino vital, la edad no está sujeta a una fecha, no son cifras sino modos de vivir²... quizás por eso los jóvenes han demostrado a lo largo de la historia de la democracia moderna, un enorme poder para liderar los cambios políticos, especialmente aquellos que suponen el transito de una dictadura totalitaria a un sistema democrático.

La juventud entendida como transición, (y viceversa)
Los cambios políticos que conducen a una transición de un gobierno dictatorial a una sociedad democrática, es quizás una de esas cosas inextricables en las que a pesar de haberse empleado tantas palabras y escritos que uno no tendría suficiente tiempo para leerlos en toda una vida, siguen existiendo grandes misterios sin resolver. Nos lo advierte Rilke, que en su Carta a un joven poeta señala que ³Las cosas nunca son tan evidentes y claras como generalmente se pretende hacernos creer. La mayoría de los hechos no tienen explicación lógica; se cumplen en espacios en los que jamás entró una palabra². Pero como un principio básico en la ciencia de la vida es conocer la realidad en profundidad para transformarla , vamos a tratar de descifrar qué lugar ocupa la juventud en este misterio. Esperemos que los jóvenes cubanos, que se encuentran metidos de lleno en este proceso, puedan extraer de este texto algunas ideas, o al menos motivos de esperanza.
Muchas personas han planteado la juventud como espejo de la sociedad y yo me atrevería a ir un poco más allá para describirla como una auténtica metáfora de la transición democrática. Los jóvenes son la cara de los cambios políticos, que siempre tienen rostro juvenil: todos conservamos aun en la memoria las imágenes de la revolución naranja, en las que miles de jóvenes lucharon con éxito por devolver la libertad a Ucrania. Estudiantes activistas, militantes clandestinos, feministas reivindicativas y artistas bohemios, los jóvenes son la cara de la transición y parece que si no hay jóvenes no puede hablarse de auténtica transición.
En primer lugar porque los jóvenes nos recuerdan el futuro. En segundo lugar, porque la juventud es en si misma una etapa de transición biográfica, un transito a la vida adulta, no exenta de traumas, problemas, y aventuras apasionantes que se adaptan muy bien para simbolizar las transiciones colectivas que afectan al conjunto de la sociedad. Y en tercer lugar, porque el éxito de las transiciones no sólo se juega en los escenarios de la alta política, sino en la vida cotidiana -apropiación de los espacios públicos, liberación de los espacios privados- donde los jóvenes siempre ocupan un lugar protagonista. Los expertos coinciden en señalar como las transiciones se preparan ³molecularmente² antes de explotar, y, más allá de las ³minorías subversivas² existente en todo proceso de esta naturaleza, la causa más importante la encontramos en el terreno de los usos y costumbres. Es en la cultura, en la revolución de esas costumbres, donde los jóvenes adquieren un protagonismo especial, y habitualmente elementos como la moda, la música, la poesía o el cine se convierten en las armas más poderosas de la transición. Como dice el filósofo español José Luis Aranguren ³los jóvenes aun si saberlo del todo, introducen la novedad en la vida y en la historia² y, podríamos añadir, así preparan el terreno de la transición.
Así lo explica Ulrick Beck, uno de los más famosos estudiosos de la globalización, al comentar los efectos que provoca esa participación de los jóvenes creando una nueva dimensión de lo político, que ³irrumpe y se manifiesta al margen o más allá del sistema político formalizado, en un terreno denominado subpolítica, que es el espacio en el que se plantean los grandes temas del futuro². Y esto lo vamos a comprobar a continuación, al desarrollar como las culturas juveniles han sido siempre un elemento característico de la transición, hasta podríamos decir que movimientos subculturales como los graffers, hip-hop, punks... son uno de los legados de la democracia.

Portugal, Rusia, China, Chechenia, Ucrania: La historia se repite
Todas las transiciones de dictaduras a democracias, a lo largo del siglo xx, han tenido a los jóvenes como actores principales en los preparativos y en el climax. Los jóvenes bolcheviques, los universitarios de la reforma argentina de 1918, los socialistas de rostro humano húngaros y checoslovacos, los ³muchachos² de la revolución sandinista, los jóvenes leones surafricanos, los estudiantes rebeldes de la plaza de Tianánmen, o más recientemente casos como Chechenia, donde estudiantes de la facultad de pedagogía irrumpieron en la televisión estatal en 2004 para pedir ayuda contra los abusos de los militares o Ucrania... indican que la historia debería reservar, de hecho reserva, un papel importante a los jóvenes, en la historia de la transición.
En este caso evocaré brevemente los tres ejemplos más cercanos al caso español: la transición portuguesa de 1974, la transición chilena de 1989, y la transición rusa de 1989.
En el caso portugués, José Machado Pais recuerda que el anuncio de la revolución de los claveles lo dieron graffitis pintados por jóvenes desencantados con el régimen de Salazar: ³fora o feixismo² ³Liberdade² ³Fora a PIDE² (policia militar) ³Fim da guerrra colonial², etc. Los jóvenes no entendían la causa por la que luchaban en Afríca, y se resistían a ser carne de cañón. Cómo decían uno de ellos ¿qué eramos nosotros? Carne a granel y brotaba un manantial impetuoso, resistir, no ser esa carne ingenua... El ejército no podría apuntar las armas al corazón de los portugueses y de aquellos a quienes el colonialismo (del que en Cuba saben mucho, también hoy) asesinaba. Los que se quedaban protestaban contra la injusticia y ante las estrechas redes represivas hacian oir su voz de la única forma posible, los graffiti.
En el caso chileno, también fueron los jóvenes protagonistas. De una forma activa, aunque poco articulada, los jóvenes manifestaron un rechazo no muy dirigido, un rechazo que según Sandoval ³no se concreta ni se materializa en un papel de actor social constitutivo del movimiento, ni un papel militante transformador, sino que se expresa en mil fragmentos y acciones diferentes, el consumo de drogas, el carrete, los ritos multifacéticos que cobran vida cuando cae la noche, la poesía, los mulares callejeros, el lenguaje hermético, las pandillas... ³Hoy esos mismos jóvenes articulados están generando todo un movimiento que plantean formas de participación alternativa como las funas (performances burlescas que ridiculizan a los complices de la dictadura).
El caso ruso es también interesante, allí los conocidos como ³neformalniye grupirovki² (grupos informales) aparecen en el escenario en la segunda mitad de los 80, coincidiendo con los aires de transparencia promovidos por la perestroika. Tras el colapso de las formas únicas de encuadramiento proliferan una gran cantidad de grupos juveniles, en los que podríamos distinguir aquellos que tienen origen foráneo (rockers, heavies, punks, hippies, breakers...) que surgen de golpe, acumulando la experiencia de 30 años, y en segundo lugar un grupo local que tiene origen ruso, los nihilista (que el escritor albanés Ismail Kadaré, eterno candidato al Nobel, describe de forma espeluznante en ³El ocaso de los dioses de la estepa²), se trata de jóvenes intelectuales entre ácratas y místicos, que intentan recuperar el estilo bohemio de los escritores de principios de siglo; los afganos, aquellos que sirvieron en Afganistán y al regresar tuvieron tremendos problemas de adaptación, al pasar de héroes a perdedores de la noche a la mañana, los liubiertsi (jóvenes de un barrio obrero cercano a Moscú, que fueron utilizados por partidos xenófobos), pamietz (nacionalistas rusos, agresivos y antisemitas)... todas estas fuerzas que más adelante fueron utilizadas para mostrar las dificultades de transformación del régimen comunista y la decadencia de Rusia, también tenían dentro ciertas señales de esperanza.

El ³modelo² español
En España podríamos decir, que entre otras cosas, es el cambio de generación el que provoca el paso de la España de la Victoria y el Castigo, aun vigente en los años 50 a la España de la paz y del perdón, que es considerada el germen de la transición democrática, considerada hoy por muchos como modélica.
En España, la oposición al régimen, podríamos decir la transición, adoptó esa forma cultural de subcultura, una subcultura que trataba de romper un buen número de costumbres prestablecidas, un conformismo que se reflejaba en costumbres como ³hacer la noria², que es como se llamaba al subir y bajar paseando por la calle mayor, y que era una señal de la invisibilidad de los jóvenes, su integración no conflictiva a las normas sociales (y que un famoso cineasta español, Bardem, reflejó magistralmente en una película del mismo nombre), esto se rompe en los años sesenta cuando los jóvenes comienzan a tomar la calle, y la convierte en escenario de sus protestas, las manifestaciones y sus happening contraculturales. Se trataba de una nueva generación que no hablaba de la guerra, ³mi guerra fueron los Beatles² se decía en España en esa época, y es verdad como esa juventud que gritaba por el cambio escuchaban con veneración a los ³nuevos melenudos, anarquistas y jóvenes líderes de nuestro tiempo² (como decía un periódico de la época). Frente al miedo de los 50 en los años sesenta comienza a verse como imparable un alto grado de contestación, que pese a la represión, reivindicaba que la oposición no era anulable y mucho menos despreciable.
Se produce una brecha social, que se manifiesta de una forma grandísima en distintos aspectos como el consumo (con la llegada del SEAT 600, un modelo de coche que democratizaría el transporte), la moda (con la llegada de la minifalda), la cultura de masas a través de la radio y la televisión, que hacen que la opinión pública sea de todos, las vacaciones en la playa, y, como reflejo de este deseo de cambio, la música, y en concreto la aparición de los cantautores como Lluis Llach, Luis Eduardo Aute, Nino Bravo o Canovas y Guzmán.
Esta brecha se materializa también en la vida política, en lo que supone un recambio generacional. En el primer gabinete democrático en España aparece ya el recambio generacional en los líderes políticos tomando el liderazgo una generación de jóvenes políticos de entre 30 y 40 años, como Felipe González o Adolfo Suárez.
La juventud española buscó apoyos en esa labor democratizadora, y los encontró en estructuras sociales que ofrecieron cobijo e impulso a los jóvenes durante la transición: la iglesia y la familia. Según estudios recientes, la iglesia en España actuó como el primer actor socializador de esta etapa. Una actividad socializadora que se parece bastante a la que desarrollaba la iglesia en otras dictaduras como la chilena y sobretodo en la mayoría de los países del bloque comunista, entre los que Polonia y la actividad del Papa Juan Pablo II son los más conocidos, y que se parece bastante a la labor que la iglesia ha desarrollado en Cuba en los últimos tiempos. Labor de ³paraguas², que ofrece espacios de libertad, que da cobijo a todo tipo de actividades que se van integrando en la vida cotidiana de los jóvenes. Experiencias vividas en grupos de apostolados, labores sociales,... que permiten a los jóvenes incorporarse a la vida de la sociedad, y va introduciendo en los jóvenes una serie de costumbres, destrezas y habilidades para la gestión colectiva, a la vez que va normalizando la aplicación de una serie de normas y valores fundamentales para vivir en democracia, convirtiéndose así en un agente de socialización prioritario y de vínculo de conexión con la acción política de jóvenes de distintas condiciones sociales. Mientras que la familia suponía el reducto de la confianza, de la intimidad, un estímulo constante para la reivindicación del individuo y la libertad de expresión y pensamiento frente al adoctrinamiento del régimen que provocaba la parálisis.
Las formas de los jóvenes iban impregnando la cultura y la sociedad española. Un fenómeno curioso de la transición española es la aparición de muchos neologismos y préstamos en el habla coloquial. Conceptos como España, valores eternos, comunismo, judaísmo... dejaron paso a palabras como democracia, autonomías, diálogo o estado de derecho, términos mucho más aperturistas. En esta transformación los jóvenes también tuvieron un especial protagonismo y palabras como Basca, que se refiere a mogollón de gente, buga, para decir coche, caballo, para la heroína, carroza, para llamar a alguien mayor; molar, que es gustar, la famosísima movida y la pasma para hablar de la poli pasaron al lenguaje coloquial y muchas forman parte hoy del Diccionario de la Real Academia. Era la forma que tenían los jóvenes de reivindicar así su deseo de ser ellos mismos, de tener su propio lenguaje.

Cuba: Algunas lecciones
Cuba tiene una historia, y un presente, de jóvenes comprometidos en la lucha por la democracia. La labor de organizaciones como, la Juventud Católica, la Federación Universitaria , el Directorio Revolucionario Estudiantil, forma parte de la historia, y vidas como la de Pedro Luis Boitel o José Antonio Echevarría, se han convertido ya en objeto de estudios, e incluso novelas como la de Cabrera Infante o la de mi amigo Nacho Uría, ³Amaneció Revolución².
Desde muy pronto los jóvenes se convierten en un elemento clave de la oposición. Primero contra Batista, donde el asesinato de cuatro jóvenes católicos de la Universidad de Villanueva, cuando se dirigían a unirse al ejército rebelde, supuso uno de los acontecimientos que precipitó la revolución. Tras la revolución los jóvenes también fueron de los primeros en reaccionar en la universidad donde un grupo de estudiantes católicos dirigidos por Alberto Müller, sobrino del obispo de Matanzas, atacaban al régimen desde su boletín de noticias, Trincheras, pronto sufriría las represalias, Trincheras sería quemado públicamente y él mismo se vería obligado a marcharse de la universidad y a dedicarse a la actividad clandestina. Otro periódico juvenil, el Diario de la Marina, de inspiración católica, que había criticado a la Revolución trató de sacar a la calle un artículo, más bien un manifiesto, en el que 300 de sus 450 trabajadores pedían elecciones libres. El Sindicato de Artes Gráficas y la Asociación de Periodistas lo impidieron rompiendo las planchas con las que se iba a imprimir el texto, y cuando solicitaron la ayuda de la policía para evitar el atropello esta contestó que no veía ninguna señal de desorden; ³muéstreme un hombre muerto y entraré en acción². Su editor, José Ignacio Rivero, protestó y huyó a la Embajada de Perú y el Diario de Marina fue clausurado; y enterrado simbólicamente por un grupo de estudiantes en un montículo de la Universidad.
Pronto el gobierno de Fidel Castro se dio cuenta del descontento de los jóvenes y decidió conquistar también la universidad que se convirtió en un lugar ³solo para los revolucionarios², como reza el cartel de la entrada en la Universidad de La Habana. Así los jóvenes ³antirrevolucionarios² fueron perseguidos desde los años 60. Las faldas cortas, el pelo largo o el ser joven y católico eran perseguidos como contrarrevolucionarios, y debían rehabilitarse en las terribles UMAP, conocidos como los GULAG cubanos.
En abril de 1980 más de cientoveinticincomil cubanos zarparon a todo riesgo a la inmensidad del mar. Y muchos miles más demostraron su intención de hacerlo, aunque no lograron su objetivo. La oleada migratoria fue de jóvenes, sobretodo de entre los 25 y 40 años, que ³convencidos hasta el tuétano de la falsa prédica social y material del comunismo, desafiaron la martillada historia oficial y se fueron sin mirar atrás². Fue el acto liberador de la primera generación del hombre nuevo creado por Castro, que pese al adoctrinamiento y el aislamiento, decidió jugarse la vida para renunciar a su ³privilegiada² condición.

Los jóvenes protagonistas de la transición en Cuba
Hoy los jóvenes cubanos son el resultado de una sociedad que perdió sus valores esenciales. Han crecido y crecen en familia divididas por la ideología, la prisión, el exilio o, en el caso más común y desarraigante, el miedo a no pensar igual, y son víctimas de un sistema que pretende condenarlos a la uniformidad con fórmulas como las de las escuelas agrarias, que les obliga a abandonar temporalmente sus estudios y sustituirlos por el trabajo agrícola, conviviendo en un ambiente hostil.
Aun así, también esos jóvenes cubanos están involucrados en la lucha por la democracia. Su trabajo desde movimientos ³de mayores² como el de Oswaldo Payá, u otros dentro de la isla, les ha convertido en protagonistas de la transición a la democracia. Jóvenes como Lester González (27), Luis Enrique Ferrer (27), o ³aun jóvenes² como Regis Iglesias (34), José Daniel Ferrer (34), Pablo Pacheco (34) o Normando Hernández (35), sufren en prisión por intentar acelerar el proceso hacia la democracia, denunciando los abusos de una dictadura que no les deja vivir su juventud. A pesar de la represión los jóvenes cubanos siguen siendo ³la esperanza viva de la Patria cubana², como recordó el Papa Juan Pablo II durante su visita a Cuba. Los jóvenes cubanos de dentro y fuera de la Isla están jugando ya un papel esencial en la transición a la democracia, que ya está en marcha.
Junto a la labor individual de estos jóvenes que luchan por la democracia, en estructuras y grupos ³de mayores², merece la pena destacar el Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia es una organización formada por jóvenes estudiantes universitarios y profesionales cubanos que impulsan desde el año 1996 un proyecto de autonomía universitaria.
En enero de 1996, tres jóvenes miembros del Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia, compañeros de estudios y procedentes del más humilde sector de la sociedad, presentaron la petición de autonomía universitaria al Consejo de Estado, Ministerio de Educación Superior y otras instancias del gobierno de Cuba. La respuesta del gobierno ante esta solicitud, realizada de forma cívica y pacífica, fue la de someter a estos jóvenes a actos de represión, que llegó a encarcelar a algunos de ellos como Nestor Rodríguez Lovaina, Juan Carlos Herrera Acosta, Claro Sánchez Altarriba, Eddy Mena González o Radamés García de la Vega.
A fines del año 1998, Néstor Rodríguez Lobaina, el principal promotor de este proyecto, sale de prisión para continuar el desarrollo de esta propuesta a pesar de la represión. En marzo del 2000 es encarcelado nuevamente hasta que fue liberado recientemente tras cumplir los 6 años y medio de su injusta condena, en la prisión de Guantánamo. Otros han continuado su labor y, a pesar de la represión, en diciembre del 2004, presentaron nuevamente el Proyecto Universitarios Sin Fronteras, revisado y actualizado.
En estos momentos jóvenes de diversos lugares del país como Rolando y Alfredo Rodríguez Lovaina, Luis Enrique Morell, o Janet Mosquera Cayón recogen firmas por la autonomía universitaria y el pasado 18 de abril se presentó ante las Universidades de La Habana, Las Villas y Oriente, una carta, elaborada y firmada por el ingeniero en Informática Rolando Rodríguez Lovaina, dirigida al presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) el joven Joan Cabo Mijares, en la que demandan autonomía universitaria y presentan un proyecto de reformas.
El proyecto presenta una propuesta para la desideologización de las universidades en la Isla, consideradas como tribuna del conocimiento y no de dogma político, una propuesta para lograr un espacio donde debatir los temas fundamentales que preocupan a la sociedad, y que del debate abierto y sincero emerja la verdad. Denuncia la falta de libertades a que están sometidos los estudiantes y solicita a las autoridades que dentro de los recintos universitarios se respete la libertad de expresión y asociación, que no se discriminen a los estudiantes por su credo religioso o político, o por el color de su piel.
Otras reivindicaciones del proyecto Universitario sin Fronteras son, la autodirección con responsabilidades propias, la formación de nuevos valores, el respeto absoluto y la tolerancia hacia el ser humano, la convivencia pacífica, decir NO al militarismo, la derogación de todo tipo de marginación, discriminación y exclusión por motivos políticos en el proceso de ingreso o de selección en estos centros de educación superior.
Para terminar denunciando como actualmente en las universidades cubanas existen mecanismos coercitivos que obstruyen lamentablemente el accionar verdadero y libres de los estudiantes dentro del recinto universitario, y finalizar reivindicando una universidad para todos los cubanos.
Recientemente, tras la presentación del Proyecto, el coordinador del Movimiento cubano de Jóvenes por la Democracia y firmante de la carta, Rolando Rodríguez Lobaina fue detenido de forma irregular por las fuerzas de seguridad cubanas. Rolando fue detenido en la carretera cuando regresaba a Guantánamo desde Holguín, conducido a una estación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de Guantánamo donde el jefe de la unidad amenazó con golpearlo salvajemente. De acuerdo a oficiales de la PNR en Guantánamo, Rolando fue trasladado al tribunal provincial de Matanzas acusado por una causa del año 97, una causa que Rolando ya cumplió, afortunadamente el 16 de setiembre, tras 9 días de injusta detención fue liberado.
La detención del líder juvenil ha sido el último episodio de una campaña de represión, dirigida contra los jóvenes, denunciada por la Comisión de Derechos Humanos: ³Desde mediados de enero hasta los primeros días del pasado abril, el gobierno de Cuba realizó una intensa redada policial que llevó a las prisiones a unos 400 adolescentes y jóvenes², bajo cargos de ³peligrosidad predelictiva². Los jóvenes tienen una edad promedio de 18 años y fueron encarcelados, sobre todo en La Habana, mediante la fórmula de ³peligrosidad predelictiva², en una denominada ³Operación de Contención², que la Comisión considera ³una verdadera e inaceptable operación de limpieza social y una violación específica de las leyes vigentes en Cuba².
Los jóvenes encarcelados fueron ³internados en prisiones de alta seguridad, principalmente en el Combinado del Este², el mayor recinto carcelario del país, ubicado en La Habana, allí, los jóvenes quedaron ³aterrorizados al presenciar los amotinamientos ocurridos en ese penal los días 19 de marzo y 5 de abril, con el resultado de varios presos muertos y decenas de heridos², dijo la CCDHRN en el informe.
Nuevamente en junio fueron detenidos 19 jóvenes en el poblado La Pimienta, municipio Cabaiguan, provincia Sancti Spíritus, en el mes de junio. Los jóvenes fueron acusados como ³potencial delictivo extremadamente peligroso² y como le manifestara el jefe de la PNR, que estaban ³acusados por todo lo que se perdiera o se robaran en los alrededores del poblado². Tres de estos jóvenes de nombre desconocidos fueron conducidos a prisión, mientras que los restantes permanecen en sus viviendas en espera de ser enjuiciado por peligrosidad.

Solidaridad Internacional
Los jóvenes cubanos no están solos. En los últimos años han surgido en la comunidad internacional distintas iniciativas de jóvenes cubanos, muchos de ellos nacidos ya fuera de la isla, y no cubanos que de formas distintas ofrecen su apoyo y reivindican el papel que los jóvenes deben jugar, y están jugando ya, en la transición.
Una de ellas es la asociación Raíces de Esperanza, una asociación de jóvenes cubanoamericanos, que a través del estudio de posibles modelos de transición y la colaboración con el movimiento democrático en la Isla, ha logrado sacar de la apatía a las jóvenes generaciones de la Diáspora. Compuesta por estudiantes de más de 23 universidades norteamericanas Raices de Esperanza ha organizado ya dos ediciones de la Georgetown&Harvard Cuba Conference, que ha ofrecido a sus participantes una serie de ponencias, de contenido principalmente académico, orientadas a fomentar el diálogo sobre el futuro político, económico y social de Cuba. La conferencia, que contó con la participación de los Presidentes José María Aznar y Luis Alberto Lacalle, fue un soplo de aire fresco en el camino de la disidencia cubana, y ese fue quizás el primer objetivo cumplido, transmitir nuevas esperanzas, dejando clara su disponibilidad para coger el relevo de sus mayores.
Otras iniciativas han traspasado las fronteras del exilio. El 29 de julio de 2005, jóvenes líderes latinoamericanos de Chile, Argentina, Perú, México, Costa Rica constituyeron en La Habana el Comité Internacional de Jóvenes por la democracia en Cuba, con la firma del Memorando de La Habana. El acto se ratificó en la Ciudad de México en el mes de agosto, donde jóvenes de 15 países latinoamericanos apadrinados por el exPresidente de Uruguay, Luis Alberto Lacalle.
Por otro lado, líderes universitarios de la Democracia Cristiana de América, reunidos en San José Costa Rica, en el mes de septiembre, declararon su apoyo a los jóvenes cubanos que luchan por una Cuba libre y democrática, y proclamaron su solidaridad y apoyo moral al Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia y a su Proyecto de Universitarios sin Fronteras, reiterando su compromiso solidario con el Movimiento Cívico Cubano, que busca la transformación pacífica hacia la libertad y la democracia en su país. Entre los firmantes se encontraban representantes de Chile, Costa Rica, Honduras, México, Panamá, Nicaragua y Venezuela.

Mirando al futuro
La juventud es la esperanza de Cuba. La experiencia histórica nos muestra como la mejor manera de hacer realidad esta esperanza es a través de sus propias armas. Armas como la música, o la literatura forman parte del arsenal que tenemos los jóvenes para ayudar al pueblo cubano a mirar hacia delante, a seguir soñando con la libertad, a no resignarse, a convertir en realidad ese lema de la antiglobalización, ³Una mundo mejor es posible², que en Cuba es un clamor. Una Cuba en la que las jóvenes cubanas, auténticas bellezas, no estén obligadas a ejercer de jineteras o los jóvenes cubanos tengan más opción que tratar de escapar, ejerciendo de improvisados marineros y lanzarse al mar, camino de la libertad. Se lo decía Juan Pablo II, no podemos conformarnos, hemos de esforzarnos con todas nuestras energías en hacer que esta tierra sea cada vez más habitable para todos.
Los jóvenes necesitan poder construir el futuro. Esto se ve muy bien en una película muy reciente de un director español, que fue alumno de la escuela de S. Antonio de los Baños, que muestra el estado de la juventud cubana. La película se llama Habana Blues y muestra una juventud acorralada necesitada de futuro, de buscar horizontes más amplios. Una juventud que se ahoga en la falta de libertad y busca en la música como válvula de salida de todas sus aspiraciones, aparecen así múltiples grupos, que canalizan toda esa creatividad cubana, hacia una de las manifestaciones más propias de esa cubanía, (que Fernando Ortiz, definía como un tremendo ajiaco), que es una señal de la identidad propia del pueblo cubano y de su juventud, la música, convertida en una auténtico instrumento de democracia.
Podríamos acabar como empezamos, con consejos de poeta. Rilke diseña todo un manual de pensamiento para la juventud, un manual para el joven demócrata cubano ³apártese de las formas demasiado comunes y que se encuentran con facilidad: son las mas difíciles, porque se necesita mucha madurez para aportar algo propio donde existen en cantidades buenas y, en parte, sobresalientes tradiciones. Por tal motivo, líbrese de los motivos generales y tome los que le ofrece su diario devenir. Muestre sus tristezas y deseos, los pensamientos que acuden a su muerte y su fe en algo bello; muestre todo eso con profunda sinceridad interior, serena, sumisa, y para expresarse, use los objetos de su entorno, imágenes de sus sueños y las cosas esenciales de sus recuerdos. Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese a usted mismo, reconozca que no es lo suficiente poeta para encontrar en ella sus riquezas. En los creadores no cabe la pobreza, ni los lugares pobres e indiferentes. Y aunque usted estuviera en una cárcel sin poder percibir los rumores del mundo exterior, ¿no tendría siempre su infancia, esa riqueza preciosa, grandiosa, fuente inagotable de recuerdos?. Regrese a ella su mirada. Intente aflorar las brumosas sensaciones de tan inmenso pasado; se fortalecerá su personalidad, se acrecentará su soledad y se hará un lugar a la sombra, en el cual, el estrépito de los otros pasa de largo y lejano.²
Estos consejos nos servirán para alumbrar el camino que todavía le queda por recorrer a la juventud cubana: ³acepte su destino y llévelo con su sufrimiento y su grandeza, sin preguntar jamás por la recompensa que hallará afuera. Pues el creador debe ser un mundo en si mismo, encontrar todo en si y en su propia naturaleza. De cualquier forma, tampoco habría sido en vano el recogimiento interior en que le insisto. En todo caso, partiendo de ahí, su vida encontrará sus propios caminos, y le deseo que sean dichosos, ricos y amplios².

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